Tipos de mezcla asfáltica que encontramos en construcción

Las carreteras, autopistas, calzadas y todos los caminos por donde transitan los vehículos, requieren de un material firme, impermeable y compacto para una adecuada circulación vehicular; la mezcla asfáltica, hormigón asfáltico o bituminoso es la combinación de minerales áridos con un agregado cementante o aglutinante, para obtener un material resistente a las cargas relacionadas con el tráfico vehicular, como la abrasión, el asentamiento vertical, el despegue ocasionado por los neumáticos, resistente al agua y especialmente, fácil de moldear y disponible para el momento en que se necesite.

Las mezclas asfálticas se pueden utilizar para firmes en caminos con la regularidad superficial que aportan los pavimentos de espesor medio o con la seguridad que proporcionan los espesores diversos, especialmente en las carreteras y autopistas, donde se requiere la resistencia al deslizamiento. Estas mezclas bituminosas son un tipo de pavimento flexible que se forma por una serie de capas que transmiten la carga del tránsito hacia el terreno natural, sin deformarlo; dependiendo del tipo de tránsito y suelo, se puede utilizar más o menos capas para proporcionarle las características de resistencia y durabilidad que se requieren.

En el pavimento flexible, la calidad estructural de las capas varía con la profundidad, y pueden ser granulares y asfálticas, por lo que no solo se forma por la capa de rodado o la capa base, sino por cada capa que conforma a la estructura.

Las capas de protección no tienen una función en la estructura del pavimento, ya que suelen contar con espesores de menos de cuatro centímetros y tienen la finalidad de permitir que el agua de la lluvia se desplace por los neumáticos de los vehículos, incrementando la fricción de las llantas con la superficie de las rodaduras para reducir el agua que se impulsa sobre los vehículos adyacentes y permitir la visibilidad del señalamiento horizontal; se construyen mediante el tendido y compactación de materiales pétreos y cemento asfáltico, el cual se puede modificar por medio del uso de calor como vehículo de incorporación (mezcla en caliente), para proporcionar al tránsito vehicular una rodadura uniforme, adecuadamente drenada y resistente a los derrapamientos.

La mezcla asfáltica se puede clasificar:

De acuerdo con el modo de fabricación y puesta en obra:

  • En caliente. Como mencionamos anteriormente, en el proceso de fabricación se aplica calor para reducir la viscosidad y envolver a los áridos calientes para posteriormente ponerlos en obra; el uso de estas mezclas es más generalizado pues se utiliza en todo tipo de carreteras donde se requiera alta calidad de pavimento.
  • En frío. Con el uso de ligantes de baja viscosidad como los betunes fluidificados, se fabrica y aplica la mezcla a temperatura ambiente, sin embargo el uso de estos materiales ha caído en desuso porque son más caros y altamente contaminantes; en la actualidad solo se utilizan para la construcción y conservación de carreteras o caminos secundarios.

De acuerdo con el porcentaje de huecos en la mezcla, esta puede ser:

  • Cerrada o densa, con huecos de hasta el 5%, estas se emplean para capas de rodadura, donde tener un porcentaje pequeño de huecos las convierte en impermeables casi del todo, por lo que brinda mayor protección a las capas inferiores del firme y a la explanada.
  • Semicerrada o gruesa, con huecos del 5 al 21%, estas mezclas son menos impermeables, por lo que no se utilizan en capas de rodadura, pues además son sensibles al paso del tiempo.
  • Abierta, con huecos del 12 al 20%, que son flexibles y pueden usarse en capas de rodadura de pequeño espesor, es decir, son las capas de base adecuadas para las carreteras y caminos con tráfico ligero.
  • Drenantes o porosas, con huecos de más del 20%, son las que se utilizan para las capas de rodadura de pequeño espesor, en las que se puede evacuar rápidamente el agua de lluvia.

Por el tamaño del material árido:

  • Mezclas gruesas, con un tamaño inferior a ocho milímetros de árido; ya que tienen una gran macrotextura en el pavimento se emplean en capas de rodadura para tráfico de alta velocidad, aunque igual pueden utilizarse como capas intermedias pues cuentan con características minerales adecuadas.
  • Mezclas finas o morteros, con un tamaño superior a ocho milímetros de árido, se utilizan como tratamiento superficial para las calles de zonas urbanas; ya que su macrotextura es baja no se recomienda su uso en las carreteras con tránsito vehicular de alta velocidad.

De acuerdo con el tipo de granulometría o material heterogéneo que aporta propiedades mecánicas al suelo:

  • Mezclas continuas, en las que la granulometría forma una estructura cerrada, por lo que se utilizan como revestimiento en diferentes sustratos, como hormigón, baldosa, entre otros. Es el tipo de mezcla adecuada para todo tipo de pisos para que queden lisos y continuos.
  • Mezclas discontinuas, con tamaños de entre dos y ocho milímetros, son impermeables y de buena calidad, pero son susceptibles a las deformaciones plásticas.

La mejor clasificación de mezcla asfáltica, es la que  se realiza con base en la estructura interna de la mezcla y se encuentra condicionada por las proporciones de cada uno de sus componentes: árido grueso, árido fino, betún y filler y tiene una influencia decisiva respecto a las características y propiedades de cada mezcla. La mezcla de filler y betún se conoce como mástic bituminoso, mientras que la mezcla de árido fino con mástic es conocido como mortero bituminoso; la mezcla de árido grueso con betún se conoce como macadam bituminoso y la mezcla más común, árido grueso con mortero es hormigón bituminoso y es la más utilizada en las carreteras.

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